dimecres, 8 d’octubre de 2014

9- Stehende Frau in Rot, 1913, Egon Schiele


Me gusta que me hagas dolerme sin intención,
con el justo exceso de vicio,
sin nadie que frene este frenesí exacerbado,
repleto del canibalismo de ilusiones y los cardiogramas.

Me pierdo cuando se enredan
mis venas entre tus costillas,
siempre tanto arañazo de soledad,
desde la ventana ,
con el continuado bochorno 
de pestañas en pie de guerra.

Llámame visceral,
pero ayer me balanceé
por tus arterias
y me bañé en su estuario,
¿cómo podría no serlo?

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